George Melies - L'impresionniste fin de siècle 1899





Seguramente éste no es uno de los mejores films del gran Méliès, pero es una muestra más de su habilidad para producir efectos especiales con tan pocos recursos, además de seguir deleitándonos con su buen humor.
Aparentemente, estos efectos especiales le habían salido mejor en los intentos previos... pero bueno, eso es lo que se comenta. Posiblemente nunca lo sabremos con certeza.
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Viaje a La Luna / Le Voyage dans la Lune (Georges Méliès - 1902)


Viaje a la luna, en francés Le Voyage dans la Lune, es una película francesa de 1902, en blanco y negro, muda y de ciencia ficción dirigida por Georges Méliès y escrita en compañía de su hermano mayor Gaston Méliès. Está basada en dos grandes novelas literarias, que son: De la Tierra a la Luna, de Julio Verne y The First Men in the Moon, de Herbert George Wells. La película dura 14 minutos con 12 segundos a una velocidad de 16 fotogramas por segundo, y algo más de ocho, proyectada a 25 f/s.

Le Voyage dans la Lune es una película muy popular actualmente y la crítica de cine la reconoce como la más importante de las creaciones cinematográficas de Georges Méliès. La imagen de la cara de la luna recibiendo el impacto de un cohete espacial disparado por una bala de cañón, es uno de los planos más conocidos de la historia del cine.

Méliès intentó distribuir comercialmente el filme en Estados Unidos, pero técnicos que trabajaban para Thomas Edison lograron hacer copias del film y las distribuyeron por todo el país. A pesar de que fue un éxito en ese país, Méliès nunca recibió dinero por su explotación.

Argumento

En una gran y larga conferencia de astrónomos, el presidente de la reunión (Interpretado Georges Méliès) propone hacer un viaje a la luna. Después de tratar un cierto silencio (lanzando el papel en una persona que interrumpe), seis valientes astrónomos diseñan un plan, después de haber diseñado una cápsula espacial, son lanzados al espacio por un cañón gigante. La cápsula es expulsada hacia la bonita cara de la luna, dañándole el ojo derecho.

Los astrónomos salen de la cápsula y ven que la nave ha colisionado. Aterrizando con seguridad en la luna, los exploradores salen de la cápsula y miran la gran distancia entre la tierra y el territorio en el que se hallan, exhaustos por el largo viaje, éstos desenrollan sus frazadas y duermen. Mientras duermen un cometa pasa y la Osa Mayor aparece, cada estrella posee una cara humana, el viejo Saturno se inclina fuera de una ventana en su planeta anillado y Febe, diosa de la luna, aparece sentada en un oscilación de una luna-creciente. Febe provoca una gran tormenta de nieve, que obliga a los astrónomos a buscar refugio y calor. Los protagonistas encuentran una cueva donde se pueden cobijar. En esta cueva encuentran unos hongos muy grandes.Uno de los terrícolas abre su paraguas; toma la raíz de uno de los hongos y se transforma en una seta gigante.

De pronto, un selenita (habitante de la luna) aparece, los exploradores matan sin intención a uno y el pueblo selenita desea vengarse por la muerte de su habitante. Segundos después aparecen un gran número de selenitas con armas atacando a los astrónomos y así secuestrándolos. Más habitantes del satélite aparecen obligándolos a que éstos se rindan.La tribu de selenícolas les presentan a su líder, y por reacción el jefe de la tripulación mata a éste.

De este modo escapan de vuelta a la cápsula, mientras son perseguidos por los selenitas. Cinco astrónomos entran en la cápsula y el último utiliza una cuerda para inclinar la cápsula sobre la tierra. Los selenitas intentan agarrar la cápsula a última hora y la empujan. La nave cae hacia un océano de la Tierra y la cápsula flota de nuevo a la superficie, donde son rescatados por una nave y remolcados en tierra.

Referencias en la cultura popular

La imagen de la cara de la luna ha sido imitada muchas veces en la cultura popular, en dos vídeos musicales, por ejemplo, en el vídeo de Queen «Heaven for Everyone» y en el video de The Smashing Pumpkins «Tonight, Tonight».

El último capítulo de De la Tierra a la Luna (miniserie) recrea el rodaje de "Viaje a la Luna" paralelamente al desarrollo de la misión Apolo 17, última vez que el hombre pisó la Luna. Tom Hanks, quien hace de narrador, interpreta a un ayudante de Meliés, quien es interpretado por el actor francés de origen turco Tchéky Karyo.

Dirección: Georges Méliès

Producción: Georges Méliès

Guión: Georges Méliès, basado en una novela de Julio Verne

Música: muda

Fotografía: Michaut, Lucien Tainguy

Reparto:

*Victor André
*Bleuette Bernon
*Brunnet
*Jeanne d´Alcy
* Henri Delannoy
* Depierre
*Farjaut
* Kelm
*Georges Méliès

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Georges Méliès - L'homme a la tête en caoutchouc (1901) ¿LOS PRIMEROS EFECTOS ESPECIALES DEL CINE?




Excelente documento...!!!
Y hablando de efectos especiales y del gran Méliès, otro film de EFECTOS ESPECIALES que se puede decir sin ningún temor que es de los primeros de la historia del cine...!!!

Duración: 2:23 minutos
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Méliès, el hombre que viajó a la luna sin salir de Montreuil

Jean-Louis Stanislas Méliès impide que su tercer hijo estudie Bellas Artes, y le obliga a trabajar en su negocio, una empresa de calzado situada en el parisino Boulevard Saint-Martin. En sus ratos libres Georges, espíritu inquieto, se entrega fervientemente al dibujo, disciplina que no abandonará nunca. Su padre, pensando en la manera de que el chico se olvide de esas absurdas ideas artísticas, lo envía a Londres durante un año, con la excusa de que mejore su inglés. Es 1884. Pero en la capital inglesa, el joven, lejos de los deseos paternos, frecuenta asiduamente, el teatro Egyptian Hall que en aquella época dirigía Maskeline, un célebre ilusionista de la época. Allí descubre la magia, y rápidamente aprende sus primeros trucos. Esos que luego mostrará en secreto, para evitar las iras del patriarca, en el Cabinet Fantastique del Museo Grévin, a su vuelta a París.

Por Carlos Tejeda.
Fotografías: Méliès, el mago del cine



Viaje a la Luna (1902)

Méliès es un hombre imaginativo, habilidoso con sus manos, le atraen los ingenios mecánicos, le cautiva el teatro, sigue cultivando el dibujo y perfeccionando sus trucos de prestidigitación. Solo falta el lugar donde combinar estos explosivos ingredientes y crear sus fantasías. Y lo encuentra en 1888: el Teatro Robert Houdin, el del famoso ilusionista del mismo nombre que vende el local, situado en el 8 del Boulevard des Italiens. Allí montará con éxito espectáculos en los que combina piezas teatrales con magia. No acaba ahí la historia: unos años después es invitado a asistir a la primera proyección cinematográfica de los hermanos Lumière en el Grand Café, en el número 4 del Bulevar de los Capuchinos, en aquel ya histórico 28 de diciembre de 1895. Méliès queda impresionado y su inagotable mente que, siempre está maquinando ideas, hace que lance una oferta para incluirlo en su función. Ante la negativa, el prestidigitador acaba comprando el aparato de otro inventor, Robert William Paul, y en abril de 1896 ya se halla realizando proyecciones en su teatro. Su deseo por crear sus propias películas le lleva a transformar el artilugio de Paul en una cámara con la que rueda su primer filme Partida de naipes. Sus metrajes siguientes continúan la línea de la factoría Lumière: registrar, sin más, el entorno que le rodea, pero su decidido espíritu creativo es consciente de otras posibilidades que ofrece el nuevo medio, como es la ficción.

"Méliès elabora una cuidada composición de cada imagen al combinar decorados y actores, e incorpora, al mismo tiempo, una enorme variedad de efectos especiales (todo un portento si se piensa en la época de su realización)"

El azar le da una clave: un día de ese mismo año se halla rodando la Plaza de la Ópera. En un momento concreto se bloquea el mecanismo de la cámara. Méliès emplea unos instantes en arreglar la avería mientras la vida marcha: personas y vehículos continúan su paso. Enmendado el percance, prosigue la filmación. Al visionar el material revelado observa, al llegar al punto del percance, que un Ómnibus Madeleine-Bastille se ha convertido, de repente, en un coche fúnebre. Acaba de descubrir el truco de la parada que le dará mucho juego, y lo lleva inmediatamente a la práctica con Escamotage d´une dame chez Robert Houdin, en la que hace desaparecer a una mujer.

El hombre de la cabeza de goma (1901)


Su siguiente paso es construir un estudio en su casa familiar de Montreuil-sous-Bois, una estructura acristalada por todos sus lados y dotada con los más avanzados mecanismos e ingenios teatrales de la época, que irá perfeccionando durante sus rodajes. Allí el propio Méliès será el hombre orquesta: diseña el vestuario, pinta sus propios decorados, desarrolla efectos especiales, construye maquetas, sienta las bases de algunas técnicas (la sobreimpresión, la exposición múltiple, etc.), hace las veces de director, de intérprete, de guionista y por supuesto, despliega su desbordante imaginación. Además, funda su productora Star Films cuyo símbolo es una estrella negra de cinco puntas. Los grandes actores de teatro consideran al cine como un espectáculo menor, de feria, y el cineasta tiene que recurrir a feriantes, gentes del music-hall o amigos. Todavía no hay créditos ni estrellas cinematográficas. Películas como El hombre orquesta (1900) en la que en siete sillas sobre un escenario se expanden otros tantos méliès, cada uno con su instrumento musical; El hombre de la cabeza de goma (1901) que recoge el agrandamiento de una cabeza (la del propio director) al ser inflada como un globo, por otro hombre (también él); El melómano (1903) ingenioso filme en el que una vez más Méliès multiplica sus cabezas que hacen las veces de notas musicales, sobre un pentagrama formado por un tendido eléctrico, o El inquilino diabólico (1909), donde el personaje del título llega a una casa que amuebla a base de sacar de su maleta, sillas, espejos, cuadros, una chimenea, un piano, incluso a su mujer, sus dos hijos y la sirvienta. Construirá un segundo estudio, en 1905, y llega a rodar en ambos unos 500 títulos hasta 1912, la mayoría desgraciadamente perdidos.

"El propio Méliès será el hombre orquesta: diseña el vestuario, pinta sus propios decorados, desarrolla efectos especiales, construye maquetas, sienta las bases de algunas técnicas (la sobreimpresión, la exposición múltiple, etc.), hace las veces de director, de intérprete, de guionista y por supuesto, despliega su desbordante imaginación".

Sin duda alguna, su obra culmen será Viaje a la luna (1902), cuya imagen de la luna con un obús incrustado en uno de sus ojos se ha convertido en un emblema del cinematógrafo. El filme, dotado de una gran inventiva y de algo mas de ocho minutos de duración, está estructurado en 16 cuadros vivientes. Como la cámara se sitúa en un punto fijo, frente a los actores, Méliès elabora una cuidada composición de cada imagen al combinar decorados y actores, e incorpora, al mismo tiempo, una enorme variedad de efectos especiales (todo un portento si se piensa en la época de su realización). El primer cuadro comienza con una reunión de astrónomos donde un profesor barbudo expone su proyecto de viajar a la luna. Idea que inicialmente desata la polémica, ya que para los científicos reunidos es una auténtica locura. Finalmente, logran ser convencidos, y se apuntan cinco miembros del comité a la aventura del sabio. A continuación, las secuencias de la fabricación del obús en un taller, cuyo montaje es supervisado por los viajeros, y la construcción del cañón gigante que va a lanzarlo. Y llega el día de la partida. Los aventureros entran en el citado obús que posteriormente es introducido dentro del gran cañón y lanzado al espacio. La luna recibe el proyectil en uno de sus ojos. Tras el aterrizaje, los intrépidos aventureros salen al paisaje lunar. Tras un descanso, se introducen en una caverna con setas gigantes donde se enfrentarán a los hostiles selenitas. Tras unas escaramuzas con éstos, huyen hacia su obús situado al borde de la luna. Uno de los héroes, al colgarse de una amarra que sale de la punta del proyectil, hace que la nave, en cuya parte trasera se ha agarrado uno de los selenitas, se despeñe hacia la tierra. Allí aterriza hundiéndose en las profundidades del mar para luego emerger. Rescatados por un barco de vapor, son recibidos triunfalmente. En medio de desfiles y vítores, aparece, entre medias, el selenita que ha sido capturado.

Georges Méliès


La creciente industria cinematográfica impulsada por los cada vez más poderosos Charles Pathé y Léon Gaumont, produciendo más películas pero con menos presupuesto, va devorando paulatinamente la luz de Méliès. Se hunde económicamente, estalla la Primera Guerra Mundial, fallece su mujer, el Théâtre des Variétés-Artistiques que monta a continuación en uno de sus dos estudios dura hasta 1923, año en que, arruinado, tiene que vender Montreuil, a lo que se suma el desmantelamiento de su amado teatro Robert Houdin.

Y vino el olvido. El primer hombre que viajó a la luna, que conquistó los polos o descendió muchas leguas bajo el mar, se había convertido en un anónimo y venerable sesentón atrapado en el diminuto habitáculo de su puesto de juguetes y golosinas, en la estación de Montparnasse, con su segunda mujer Jeanne d´Alsy y antigua actriz suya. Casualmente, un día apareció por allí, Leon Druhot director del Ciné-Journal, que le reconoció. Más tarde, Jean Mauclaire, fundador de la sala de cine Estudio 28 en el barrio de Montmartre, organizará una gala con sus películas en la Salle Pleyell, el 16 diciembre de 1929. A lo que se añade su nombramiento de Caballero de la Legión de Honor y la concesión de un digno retiro en el Château d'Orly, propiedad de la Mutuelle du Cinéma, donde escribiría sus memorias y posiblemente, continuaría dejando volar su imaginación. Esa que le llevó a la luna sin moverse de Montreuil.


FUENTE: Kane 3



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Georges Méliès: El hombre orquesta (1900)


Video de uno de sus primeros trabajos.
Un prodigio de imaginación para conseguir un efecto especial que hoy sería, tal vez, considerado como algo ingenioso, pero muy simple.

No se puede decir más que éste es otro de los extraordinarios trabajos de Georges Méliès. El efecto conseguido es algo así como una proeza si consideramos el año en que fue realizado el film.
Como ya dije en otra oportunidad, todo un precursor en el tema de los hoy tan usados (hasta el hartazgo) efectos especiales. Yo diría El Gran Precursor...

¿Qué duda cabe que éste trabajo (y todos los de Méliés) son para coleccionar? Por eso no puedo dejar de tenerlo aquí para que lo disfrutemos juntos...


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