William Kennedy Laurie Dickson - BIOGRAFIA


William Kennedy Laurie Dickson (Francia, 1860 - Londres, 1935), director cinematográfico, fotógrafo e ingeniero anglo-francés.

Creció en Inglaterra pero, en cuanto alcanzó la madurez, viajó a los Estados Unidos para buscar fortuna con la compañía de Thomas Edison.

Dickson era un fotógrafo aficionado y había seguido el trabajo de varios pioneros en la búsqueda de lo que luego habría de ser el cine. Durante su empleo en el laboratorio de Thomas Alva Edison, en Menlo Park, Dickson tuvo la oportunidad de investigar las maneras de registrar el movimiento en la película fotográfica, inspirándose al principio, en métodos similares a la forma en que el fonógrafo de Edison grababa el sonido. Los primeros esfuerzos involucraron un tambor que giraba iluminado por una luz estroboscópica.

Fue capaz, en 1890, de crear una cámara y un visor que utilizaban tiras largas de película para capturar el movimiento en marcos individuales. En 1891, Edison archivó una patente para el invento, que recibió el nombre de kinetoscopio.

A mediados de la década de 1890, los salones con kinetoscopios se volvieron un entretenimiento popular mediante el cual los norteamericanos conocieron por primera vez las películas con movimiento. Dickson empezó trabajando en un proyector para que pudieran desplegarse las películas al mismo tiempo para grandes grupos.

Después de separarse de Edison, fundó su propia compañía y creó una cámara junto con el sistema proyector. La compañía, denominada American Mutoscope and Biograph Company, lanzó sus propias películas y en el futuro se convirtió en uno de los más grandes estudios de cine de su tiempo.

Dickson volvió a Londres en 1897 y, después de viajar y rodar películas durante varios años, abandonó la industria cinematográfica para convertirse en ingeniero eléctrico. Considerado uno de los padres del cine, falleció en 1935.
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Hermanos Lumière - BIOGRAFIA



Louis Jean (5 de octubre de 1864 – 6 de junio de 1948) y Auguste Marie Louis Nicholas (19 de octubre de 1862 – 10 de abril de 1954) fueron los inventores del proyector cinematográfico.

Ambos nacieron en Besançon, Francia, pero crecieron en Lyon. Su padre, Antoine Lumière, tenía un taller fotográfico y ambos hermanos trabajaban con él, Louis como físico y Auguste como administrador. Louis hizo algunas mejoras en el proceso de fotografías estáticas.

A partir de 1892 los hermanos empezaron a trabajar en la posibilidad de imágenes en movimiento. Patentaron un número significativo de procesos notables, como agujerear la cinta del film para permitir su movimiento por la cámara.

Crearon un aparato que servía como cámara y como proyector: el cinematógrafo, que se basaba en la persistencia retiniana de imágenes en el ojo humano. Ellos cargaban las piezas de la cámara filmadora en un cajón para su traslado.

El cinematógrafo fue patentado el 13 de febrero de 1894. Así, en el verano de 1894, los hermanos Louis y Auguste Lumière tenían a punto la cámara que servía tanto como tomavistas o como proyector, y con ella llevaron a cabo su primera filmación ese otoño. El 22 de marzo de 1895 fue mostrada en París en una sesión de la Société d'Encouragement à l'Industrie Nacional la conocida La sortie des ouvriers des usines Lumière à Lyon Monplaisir («Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon Monplaisir»), rodada tres días antes el 19 de marzo de 1895.

Tras diversas presentaciones en sociedades científicas, en la Universidad de la Sorbona, en Bruselas y otros lugares, se procedió a su explotación en la primera sesión exhibida para un público comercial, como primer espectáculo de pago el 28 de diciembre de 1895 en París, en el Salon Indien del Grand Café, en el Boulevard des Capucines, donde se proyectaron varias cintas entre las que destacaban, aparte de la ya citada Salida de la fábrica Lumière, otras como Llegada de un tren a la estación de la Ciotat o El desayuno del bebé, e incluía la primera película de ficción: El regador regado. Así, con este catálogo, el cine comenzó su historia a modo de documental, como testigo objetivo de la vida cotidiana.

Los hermanos pensaban que «el cine es una invención sin ningún futuro», utilizable sólo para el ámbito de la intimidad. No obstante, aprovecharon todo lo que el nuevo invento les ofreció para generar riqueza y montar un negocio rentable. Los Lumière enviaban un cinematógrafo y un operador allá donde era requerido, por ejemplo a la Coronación del zar Nicolás, etc. Con estas cintas rodadas en los lugares más exóticos del planeta surge el montaje.

Su posición económica y el interés que mostraban hacia la ciencia les hizo menospreciar las posibilidades comerciales de su invento, por lo que finalmente abandonaron la producción cinematográfica.

En 1903 patentaron un proceso para realizar fotografías en color, el Autochrome Lumière, lanzado al mercado en 1907.

Actualmente su cámara esta en el museo de cine de Paris, con la de George Méliès.




Placa recordatoria en el frente de la casa donde nacieron los hermanos Lumiére, en Besançon, Francia.
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Méliès, el hombre que viajó a la luna sin salir de Montreuil

Jean-Louis Stanislas Méliès impide que su tercer hijo estudie Bellas Artes, y le obliga a trabajar en su negocio, una empresa de calzado situada en el parisino Boulevard Saint-Martin. En sus ratos libres Georges, espíritu inquieto, se entrega fervientemente al dibujo, disciplina que no abandonará nunca. Su padre, pensando en la manera de que el chico se olvide de esas absurdas ideas artísticas, lo envía a Londres durante un año, con la excusa de que mejore su inglés. Es 1884. Pero en la capital inglesa, el joven, lejos de los deseos paternos, frecuenta asiduamente, el teatro Egyptian Hall que en aquella época dirigía Maskeline, un célebre ilusionista de la época. Allí descubre la magia, y rápidamente aprende sus primeros trucos. Esos que luego mostrará en secreto, para evitar las iras del patriarca, en el Cabinet Fantastique del Museo Grévin, a su vuelta a París.

Por Carlos Tejeda.
Fotografías: Méliès, el mago del cine



Viaje a la Luna (1902)

Méliès es un hombre imaginativo, habilidoso con sus manos, le atraen los ingenios mecánicos, le cautiva el teatro, sigue cultivando el dibujo y perfeccionando sus trucos de prestidigitación. Solo falta el lugar donde combinar estos explosivos ingredientes y crear sus fantasías. Y lo encuentra en 1888: el Teatro Robert Houdin, el del famoso ilusionista del mismo nombre que vende el local, situado en el 8 del Boulevard des Italiens. Allí montará con éxito espectáculos en los que combina piezas teatrales con magia. No acaba ahí la historia: unos años después es invitado a asistir a la primera proyección cinematográfica de los hermanos Lumière en el Grand Café, en el número 4 del Bulevar de los Capuchinos, en aquel ya histórico 28 de diciembre de 1895. Méliès queda impresionado y su inagotable mente que, siempre está maquinando ideas, hace que lance una oferta para incluirlo en su función. Ante la negativa, el prestidigitador acaba comprando el aparato de otro inventor, Robert William Paul, y en abril de 1896 ya se halla realizando proyecciones en su teatro. Su deseo por crear sus propias películas le lleva a transformar el artilugio de Paul en una cámara con la que rueda su primer filme Partida de naipes. Sus metrajes siguientes continúan la línea de la factoría Lumière: registrar, sin más, el entorno que le rodea, pero su decidido espíritu creativo es consciente de otras posibilidades que ofrece el nuevo medio, como es la ficción.

"Méliès elabora una cuidada composición de cada imagen al combinar decorados y actores, e incorpora, al mismo tiempo, una enorme variedad de efectos especiales (todo un portento si se piensa en la época de su realización)"

El azar le da una clave: un día de ese mismo año se halla rodando la Plaza de la Ópera. En un momento concreto se bloquea el mecanismo de la cámara. Méliès emplea unos instantes en arreglar la avería mientras la vida marcha: personas y vehículos continúan su paso. Enmendado el percance, prosigue la filmación. Al visionar el material revelado observa, al llegar al punto del percance, que un Ómnibus Madeleine-Bastille se ha convertido, de repente, en un coche fúnebre. Acaba de descubrir el truco de la parada que le dará mucho juego, y lo lleva inmediatamente a la práctica con Escamotage d´une dame chez Robert Houdin, en la que hace desaparecer a una mujer.

El hombre de la cabeza de goma (1901)


Su siguiente paso es construir un estudio en su casa familiar de Montreuil-sous-Bois, una estructura acristalada por todos sus lados y dotada con los más avanzados mecanismos e ingenios teatrales de la época, que irá perfeccionando durante sus rodajes. Allí el propio Méliès será el hombre orquesta: diseña el vestuario, pinta sus propios decorados, desarrolla efectos especiales, construye maquetas, sienta las bases de algunas técnicas (la sobreimpresión, la exposición múltiple, etc.), hace las veces de director, de intérprete, de guionista y por supuesto, despliega su desbordante imaginación. Además, funda su productora Star Films cuyo símbolo es una estrella negra de cinco puntas. Los grandes actores de teatro consideran al cine como un espectáculo menor, de feria, y el cineasta tiene que recurrir a feriantes, gentes del music-hall o amigos. Todavía no hay créditos ni estrellas cinematográficas. Películas como El hombre orquesta (1900) en la que en siete sillas sobre un escenario se expanden otros tantos méliès, cada uno con su instrumento musical; El hombre de la cabeza de goma (1901) que recoge el agrandamiento de una cabeza (la del propio director) al ser inflada como un globo, por otro hombre (también él); El melómano (1903) ingenioso filme en el que una vez más Méliès multiplica sus cabezas que hacen las veces de notas musicales, sobre un pentagrama formado por un tendido eléctrico, o El inquilino diabólico (1909), donde el personaje del título llega a una casa que amuebla a base de sacar de su maleta, sillas, espejos, cuadros, una chimenea, un piano, incluso a su mujer, sus dos hijos y la sirvienta. Construirá un segundo estudio, en 1905, y llega a rodar en ambos unos 500 títulos hasta 1912, la mayoría desgraciadamente perdidos.

"El propio Méliès será el hombre orquesta: diseña el vestuario, pinta sus propios decorados, desarrolla efectos especiales, construye maquetas, sienta las bases de algunas técnicas (la sobreimpresión, la exposición múltiple, etc.), hace las veces de director, de intérprete, de guionista y por supuesto, despliega su desbordante imaginación".

Sin duda alguna, su obra culmen será Viaje a la luna (1902), cuya imagen de la luna con un obús incrustado en uno de sus ojos se ha convertido en un emblema del cinematógrafo. El filme, dotado de una gran inventiva y de algo mas de ocho minutos de duración, está estructurado en 16 cuadros vivientes. Como la cámara se sitúa en un punto fijo, frente a los actores, Méliès elabora una cuidada composición de cada imagen al combinar decorados y actores, e incorpora, al mismo tiempo, una enorme variedad de efectos especiales (todo un portento si se piensa en la época de su realización). El primer cuadro comienza con una reunión de astrónomos donde un profesor barbudo expone su proyecto de viajar a la luna. Idea que inicialmente desata la polémica, ya que para los científicos reunidos es una auténtica locura. Finalmente, logran ser convencidos, y se apuntan cinco miembros del comité a la aventura del sabio. A continuación, las secuencias de la fabricación del obús en un taller, cuyo montaje es supervisado por los viajeros, y la construcción del cañón gigante que va a lanzarlo. Y llega el día de la partida. Los aventureros entran en el citado obús que posteriormente es introducido dentro del gran cañón y lanzado al espacio. La luna recibe el proyectil en uno de sus ojos. Tras el aterrizaje, los intrépidos aventureros salen al paisaje lunar. Tras un descanso, se introducen en una caverna con setas gigantes donde se enfrentarán a los hostiles selenitas. Tras unas escaramuzas con éstos, huyen hacia su obús situado al borde de la luna. Uno de los héroes, al colgarse de una amarra que sale de la punta del proyectil, hace que la nave, en cuya parte trasera se ha agarrado uno de los selenitas, se despeñe hacia la tierra. Allí aterriza hundiéndose en las profundidades del mar para luego emerger. Rescatados por un barco de vapor, son recibidos triunfalmente. En medio de desfiles y vítores, aparece, entre medias, el selenita que ha sido capturado.

Georges Méliès


La creciente industria cinematográfica impulsada por los cada vez más poderosos Charles Pathé y Léon Gaumont, produciendo más películas pero con menos presupuesto, va devorando paulatinamente la luz de Méliès. Se hunde económicamente, estalla la Primera Guerra Mundial, fallece su mujer, el Théâtre des Variétés-Artistiques que monta a continuación en uno de sus dos estudios dura hasta 1923, año en que, arruinado, tiene que vender Montreuil, a lo que se suma el desmantelamiento de su amado teatro Robert Houdin.

Y vino el olvido. El primer hombre que viajó a la luna, que conquistó los polos o descendió muchas leguas bajo el mar, se había convertido en un anónimo y venerable sesentón atrapado en el diminuto habitáculo de su puesto de juguetes y golosinas, en la estación de Montparnasse, con su segunda mujer Jeanne d´Alsy y antigua actriz suya. Casualmente, un día apareció por allí, Leon Druhot director del Ciné-Journal, que le reconoció. Más tarde, Jean Mauclaire, fundador de la sala de cine Estudio 28 en el barrio de Montmartre, organizará una gala con sus películas en la Salle Pleyell, el 16 diciembre de 1929. A lo que se añade su nombramiento de Caballero de la Legión de Honor y la concesión de un digno retiro en el Château d'Orly, propiedad de la Mutuelle du Cinéma, donde escribiría sus memorias y posiblemente, continuaría dejando volar su imaginación. Esa que le llevó a la luna sin moverse de Montreuil.


FUENTE: Kane 3



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BIOGRAFÍA de Charles Chaplin (2): Sus películas

El cómico y cineasta británico Charles Chaplin es una de las personalidades más destacadas de la historia del cine. Las películas que dirigió y protagonizó han mantenido su popularidad a lo largo de los años y continúan siendo contempladas con deleite por personas de distintas generaciones.

Figura pionera de la cinematografía, Chaplin supo sacar partido de sus extraordinarias dotes como mimo para convertirse en uno de los personajes más populares del cine mudo. Destacó por su capacidad para combinar el humor con el sentimentalismo en unos argumentos de gran complejidad. Su gran dominio de la gestualidad y su capacidad para crear situaciones hilarantes le permitieron superar las limitaciones que imponía el hecho de no poder valerse del lenguaje oral. De esta manera, elaboró un cine basado en la pantomima y en la expresividad de la imagen, que ha sido imitado décadas después por cómicos como Mel Brooks o Mister Bean.


Chaplin se hizo popular gracias a su Charlot, probablemente el personaje más famoso de la historia del cine. Las aventuras de este vagabundo ingenuo y sentimental han sido exhibidas en infinidad de ocasiones. De hecho, es difícil que alguien sea incapaz de identificar a este personaje de peculiar bigote, que viste pantalones anchos, chaqueta estrecha, un sombrero de bombín desvencijado y que empuña un bastón de caña: su imagen ha sido reproducida hasta la saciedad en revistas, periódicos y programas de televisión.

Algunas de las películas de Chaplin se han convertido en verdaderos clásicos y han despertado la admiración de los cinéfilos, como ocurre con El chico (The kid, 1920), La quimera del oro (The gold rush, 1925) o Luces de la ciudad (City lights, 1931). Otros de sus filmes han destacado por su capacidad de reflejar con ironía los acontecimientos históricos. Es lo que sucede, por ejemplo, con Tiempos modernos (Modern times, 1935), obra en que se trataban de forma crítica las consecuencias de la industrialización y el capitalismo, o El gran dictador (The great dictator, 1940), filme en el que Chaplin parodiaba al dictador alemán Adolf Hitler.

La vida del cómico británico fue llevada a la pantalla en Chaplin (1992), un filme dirigido por Richard Attenborough y protagonizado por Robert Downey hijo.

Filmografía

1914

Charlot periodista (Marking a Living).
Carreras sofocantes (Kid Auto Races at Venice).
Aventuras extraordinarias de Mabel (Mabel's Strange Predicament).
Todo por un paraguas (Between Showers).
Charlot y el fuego (A Film Johnnie).
Charlot en el baile (Tango Tangles).
Charlot extremadamente elegante (His Favorite Pastime).
Un amor cruel (Cruel, Cruel Love).
Charlot, huésped ideal (The Star Boarder).
Mabel y el auto infernal (Mabel at the Wheel).
Charlot de conquista (Twenty Minutes of Love).
Charlot camarero (Caught in a Cabaret).
Charlot y la sonámbula (Caught in the Rain).
Charlot sufragista (A Busy Day).
El mazo de Charlot (The Fatal Mallet).
Charlot, ladrón elegante (Her Friend the Bandit).
Charlot, árbitro (The Knockout).
Mabel, vendedora ambulante (Mabel's Busy Day).
Charlot en la vida conyugal (Mabel's Married Life).
Charlot, falso dentista (Laughing Gas).
Charlot "regisseur" (The Property Man).
Charlot pintor (The Face on the Bar-Room Floor) . La pícara primavera (Recreation).
Charlot, artista de cine (The Masquerader).
Nueva colocación de Charlot (His New Profession).
Charlot y Fatty en el café (The Rounders).
Charlot, conserje (The New Janitor).
Jes, rival de Charlot (Those Love Pangs).
Charlot panadero (Dough and Dynamite).
Mabel y Charlot en las carreras (Gentleman of Nerve).
Charlot domina el piano (His Musical Career).
Charlot se engaña (His Trusting Place).
Aventuras de Tillie. El romance de Charlot (Tillie's Punctured Romance).
Charlot tiene una mujer celosa (Getting Acquaninted).
Charlot prehistórico (His Prehistoric Past).

1915

Charlot cambia de oficio (His New Job).
Charlot trasnochador (A Nigth Out).
Un campeón de boxeo (The champion).
Charlot en el parque (In the Park).
Charlot vagabundo (The Tramp).
Charlot en la playa (By the sea).
Charlot trabajando de papelista (Work).
Charlot, perfecta dama (A Woman).
Charlot, portero de banco (The Bank).
Charlot marinero (Shanghaied).
Charlot en el teatro (A Night in the Show).
Carmen (Carmen).
Charlot, licenciado de presidio (Police).
Aventuras de Charlot (Triple Trouble).
La revista de Charlot (The Essanay Chaplin Revue).

1916

Charlot, encargado de bazar (The Floorwalker).
Charlot bombero (The Fireman).
Charlot, músico ambulante (The Vagasond).
Charlot, a la una de la madrugada (One A. M .).
El conde (The Count).
Charlot prestamista (The Pawnshop).
Charlot, tramoyista de cine (Behind the Screen).
Charlot, héroe de patín (The Rink).

1917

Charlot en la calle de la Paz (Easy Street).
Charlot en el balneario (The Cure).
Charlot emigrante (The Immigrant).
El aventurero (The Adventurer).

1918

Vida de perro (A Dog's Life).
¡Armas al hombro! (Shoulder Arms!).
The Bond .

1919

Al sol (Sunnyside).
Un día de juerga (A days pleasure).

1920

El chico (The Kid).

1921

Vacaciones (The Iddle Class).

1922

Día de paga (Pay Day).
El peregrino (The Pilgrim).

1923

Una mujer de París (A Woman of Paris).

1925

La quimera del oro (The Gold Rush).

1927

El circo (The Circus).

1930

Luces de la ciudad (City Lights).

1935

Tiempos modernos (Modern Times).

1940

El gran dictador (The Great Dictator).

1946

Monsieur Verdoux (Monsieur Verdoux).

1952

Candilejas (Limelight).

1956

Un rey en Nueva York (A King in New York).

1966

La condesa de Hong-Kong (A Countess From Hong-Kong).



FUENTE: Biografías y vidas
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BIOGRAFÍA de Charles Chaplin (1)



Los padres de Charles Spencer Chaplin eran cantantes y actores de variedades de origen judío que, en su momento, alcanzaron un razonable éxito. Especialmente la madre, Hannah Hili, hija de un zapatero, menuda, graciosa y con una agradable voz. El niño nació a las ocho de la tarde del 16 de abril de 1889 en la calle londinense de East Lane, Walworth. No era un buen momento para la familia. El padre, Charles, había abandonado el hogar en pos de su afición alcohólica, y Hannah se vio obligada a mantener por sí sola a sus hijos Sydney y Charles. Estaba en la cumbre de su carrera artística con el pseudónimo de Lily Harvey, pero comenzaba a fallarle la voz. En 1894, durante una función en Aldershot, su gorjeo se quebró en medio de una canción. El empresario envió a escena al pequeño Charles, de cinco años, que imitó la voz de Lily incluyendo el desfallecimiento final, para gran diversión del público. Ése fue su debut artístico.

El fracaso y la falta de dinero trastornaron la salud mental de Hanna Hill, que comenzó a dar muestras de extravío. Ella y los niños pasaron a vivir en el asilo de la calle Lambeth. Sydney y Charlie asistieron un tiempo a la escuela para niños pobres de Hanwell, sufriendo su severa disciplina y las burlas de los niños más afortunados. En 1896 el estado de Hannah obligó a recluirla en un sanatorio frenopático. Al año siguiente, Charlie se unió a los Eight Lancashire Lads (Los ocho muchachos de Lancashire), un grupo de actores juveniles aficionados que hacían giras por los pueblos. Más tarde formó parte de otras compañías ambulantes, ya profesionales aunque muy modestas. En 1898 murió el padre, mientras Charlie Chaplin era ya un experto actor infantil. En 1901, con doce años, representó el rol de protagonista en Jim, the Romance of a Cockney, y cuatro años más tarde realizó una gira con The Painful Predicament of Sherlock Holmes. El año 1906 fue afortunado para el joven cómico. Se inició con un contrato en el Casey Court Circus como una de las primeras atracciones, y finalizó con otro contrato para la célebre compañía de pantomimas de Fred Karno, en la que también actuaba Stan Laurel.

Los comienzos en Hollywood

A los diecinueve años Charlie vivió el primero de sus numerosos e intensos romances, al enamorarse perdidamente de la joven actriz Hetty Kelly. Con Fred Karno el futuro Charlot había perfeccionado y diversificado sus notables recursos mímicos, y el director lo incluyó en la troupe que realizaba una gira a París en 1909 y al año siguiente otra de seis meses por Estados Unidos. Fue la época en que Mack Sennett obtuvo un gran éxito con sus filmes cortos de bañistas y policías, basados en corridas, gesticulaciones exageradas, palos y peleas con tartas de crema. Sennett adivinaba las posibilidades cinematográficas de la mímica más refinada y compleja de Chaplin, y cuando éste realizó su segunda gira en 1912 lo convenció para que se incorporase a su productora, la Keystone.

Charlie Chaplin llegó a Hollywood en la primavera de 1913, y comenzó a trabajar en noviembre. El 2 de febrero de 1914 se estrenaba su primera película, Making a Living (Ganándose la vida, también conocida como Charlot periodista). En ese mismo año rodó 35 films de un rollo (cortos de entre doce y dieciséis minutos de duración), escritos y dirigidos por Sennett, el propio Charles u otros directores. Todavía sus caracterizaciones eran sólo esbozos del vagabundo ingenuo y sentimental que le daría fama en todo el mundo, pero como Chaplin interpretaba en cada uno un oficio o situación distinta, se los bautizaría luego como Charlot bailarín, Charlot camarero, Charlot de conquista, Charlot ladrón elegante, etc. El éxito fue arrollador, y en 1915 la productora Essanay le robó a Sennett su estrella por un contrato de 1.500 dólares a la semana. Cifra fabulosa para un cómico de cine mudo, que en Keystone venía cobrando diez veces menos.

Con la Essanay, Chaplin pasó a escribir y dirigir los catorce films que rodó ese año. Tenían ya una duración de dos rollos, una trama más complicada que introducía toques románticos y melancólicos en la receta humorística, y un guión meticulosamente estructurado y ensayado. Chaplin era el protagonista absoluto (en alguno en rol femenino), y en la mayoría de ellos su partenaire era Edna Purviance. Cabe recordar A Night in the Show, The Champion, The Night Out y sobre todo The Tramp (El vagabundo), en la que redondeaba el personaje que luego se conocería como Charlot. Él mismo contaría después que fue escogiendo casi al azar -como lo haría un vagabundo real- el sombrero, el bastón, los anchos pantalones, la chaqueta estrecha y los zapatones. El resultado fue el atuendo más famoso y perdurable en la historia del cine.

La celebridad de Chaplin y su personaje era ya universal (el nombre de Charlot se lo daría en 1915 el distribuidor de sus filmes en Francia), y el exitoso mimo cambió nuevamente de productora en 1916. Con la Mutual realizaría doce películas en dos años, entre ellas The Pawnshop (El prestamista), Easy Street (La calle de la paz) y especialmente The Immigrant (El inmigrante), las tres con Edna Purviance. A principios de 1918 la First National contrató a Charlie Chaplin por la cifra récord de un millón de dólares anuales. Fue también el año de la primera de sus bodas con jovencitas casi adolescentes. Su matrimonio con la actriz secundaria de diecinueve años Mildred Harris, celebrado el 23 de octubre, duraría hasta 1920 y el divorcio le costó a Charles 200.000 de sus preciosos dólares.


También en 1918 realizó una gira para vender bonos de guerra junto a otras dos superestrellas de la época: Mary Pickford (llamada «La novia de América») y el galán acrobático Douglas Fairbanks. Con la First National filmó doce películas entre ese año y 1922, algunas tan clásicas en su filmografía como A Dog Life (Vida de perro) y Shoulder Arms (Armas al hombro). Y también la que se considera su primera obra maestra, en la que cinceló su estilo tragicómico, crítico y sutilmente conmovedor: The Kid (El chico), con Jackie Coogan, la infaltable Purviance y seis rollos de duración. En 1921 regresó por primera vez a Europa para el estreno de esa película y recibió una recepción multitudinaria, al tiempo que la severa crítica europea lo consagró como un genio del cine.

Ya en 1919 Chaplin, Pickford y Fairbanks, junto al director David W. Griffith (sin duda otro genio del cine) habían constituido la productora independiente United Artists, pero Chaplin no trabajó para ésta hasta no acabar su contrato con la First National. En 1923, con productora propia, sólida fortuna personal y una suntuosa mansión en Beverly Hills, se sintió al fin con las manos libres para desarrollar sin ataduras su creatividad. Ese año dirigió, sin actuar, la excelente A Woman of Paris, con su admirada Edna y Adolphe Menjou. El multifacético creador tenía ya treinta y cinco años, y el 24 de noviembre de 1924 contrajo matrimonio en México con la jovencísima actriz Lolita McMurray (o Lita Grey), de sólo dieciséis años. La unión duró hasta 1927 y Chaplin obtuvo de ella sus dos primeros hijos (Charles Spencer y Sydney Earle) y pagó un millón de dólares al divorciarse de su Lolita.


En esa época inició la gran trilogía final del personaje de Charlot, rodando en 1925 The Gold Rush (La quimera del oro), de la que en 1942 realizó una versión sonora narrada por su voz y con música propia. Ya en 1927 se estrenó la primera película sonora, El cantor de jazz, con Al Jolson, pero Chaplin seguía fiel al cine mudo cuando en 1928 realizó The circus (El circo), película que él mismo consideraba menos lograda que las que integraban la trilogía, pese a ser un magnífico filme cómico. Por esta película recibió su primer Oscar de la Academia en 1929. Dos años más tarde estrenó City Lights (Luces de la ciudad), paradigma de la ternura y la desolación de su alter ego cinematográfico, con inclusión de escenas sonoras y música de Chaplin.

En 1932 realizó un nuevo y extenso viaje a Europa, donde en una recepción conoció a la actriz francesa Paulette Goddard. Ambos prosiguieron juntos el itinerario de lo que llegó a ser una gira mundial, y al año siguiente Paulette sería su pareja en el último film de la trilogía: Modern Times (Tiempos modernos), una ácida parábola sobre el maquinismo industrial y las miserias del capitalismo.

Al desatarse la guerra y la invasión alemana sobre Europa, Chaplin filmó, en 1940, The Great Dictator (El gran dictador), una divertida y feroz parodia del nazi-fascismo, en la que el actor se desdoblaba en un Charlot transformado en peluquero judío y un Hitler mitómano y paranoico que anunciaba la disposición de Chaplin a encarnar nuevos roles, sin bombín ni zapatones. Lo acompañaba la Goddard, cuyo personaje llevaba el nombre de la madre de Charles (Hannah), fallecida en 1928. Chaplin y Paulette se distanciaron en 1941 y poco después el cineasta se vio envuelto en un proceso por la paternidad de la hija de la actriz Joan Barry, llamada Carol Ann. Condenado en abril de 1942 por violación de la Ley Mann, debió hacerse cargo de la manutención de la niña. El escándalo no le impidió casarse a sus cincuenta y cuatro años, con la hija del insigne dramaturgo Eugene O'Neill, una hermosa joven de dieciocho años llamada Oona, que permanecería a su lado el resto de su vida.

El patriarca de Vevey

Tras rodar Monsieur Verdoux en 1947, Charles Chaplin cayó bajo la ola del maccarthismo que tenía como blanco a intelectuales y artistas de Hollywood. La crítica social que rezumaba su obra, sumada probablemente a su origen judío y al hecho de ser extranjero (nunca se nacionalizó), lo llevaron a comparecer en 1949 ante el inquisicional Comité de Actividades Antinorteamericanas. Al año siguiente, mientras él y su familia viajaban por Europa, se ordenó a las autoridades de inmigración que lo retuvieran a su regreso. Chaplin decidió no volver jamás y se instaló en una lujosa residencia en Corsier-sur-Vevey, en la plácida ribera del lago suizo de Léman, frente a Ginebra. Oona se encargó de liquidar sus asuntos económicos y profesionales en Estados Unidos.


Inglaterra ofreció a su hijo pródigo un sitio para continuar su trabajo. En 1952 rodó en Londres Limelight (Candilejas), magnífica y sentimental rememoración de sus días de cómico ambulante, y dos años más tarde recibió el Premio Internacional de la Paz. Su resentimiento contra Estados Unidos se reflejó en A King in New York (Un rey en Nueva York), filme de 1957 cuyos altibajos no ocultan el corrosivo humor chapliniano. El gran cineasta era ya un anciano patriarcal y vitalista que comenzaba a escribir sus memorias en 1959. A los setenta y ocho años fue padre de su octavo hijo con Oona, Christopher, nacido en 1962, y en 1964 se publicó en Londres su autobiografía, Historia de mi vida.

Ya octogenario, Chaplin tenía todavía ánimo y energías para escribir y rodar una última película, A Countess from Hong Kong (La condesa de Hong Kong, 1966). Pese a contar con dos protagonistas de lujo como Sofía Loren y Marlon Brando, y al propio director en el rol menor de un camarero, el filme no tuvo éxito y quizá no lo merecía. La mano maestra de Chaplin conservaba cierta elegancia, pero el tema era trivial y el estilo claramente anacrónico. El anciano creador debió de advertirlo, porque no volvió a insistir.

Charles Chaplin vivió todavía una década en su refugio de Vevey, rodeado de sus hijos y acompañado por la leal Oona. En 1972 aceptó un breve retorno triunfal a Hollywood, para recibir un Oscar por la totalidad de su obra. En 1976 Richard Patterson rodó The Gentleman Tramp (El vagabundo caballero), inspirada en su autobiografía, que incluía escenas familiares en Vevey filmadas por el director de la fotografía, el español Néstor Almendros. Otro español, el cineasta Carlos Saura, se casó con Geraldine, la hija de Oona más consecuente con el oficio de su padre. Éste murió a los ochenta y ocho años, el día de Navidad de 1977. Dejaba un total de 79 películas filmadas en más de cincuenta años de actividad como actor y director. En la casi totalidad de ellas fue también autor del guión, y del diálogo y la música en las sonoras. Además de las ya mencionadas, cabe agregar Carmen (1916), según la novela de Merimée; The Vagabond (El vagabundo), 1916; A Day's Pleasure (Un día de juerga), 1919; Pay Day (Día de paga), 1922, y The Pilgrim (El peregrino), 1923, entre las más apreciadas por la crítica y celebradas por el público.
CRONOLOGÍA

1889 Nace en Londres.

1913 Llega a Hollywood para trabajar con Mack Sennett.
1914 Se estrena su primera película Ganándose la vida (Making a Living)

1919 Se constituye la productora United Artists con Douglas Fairbanks, Mary Pickford y D. W. Griffith.

1920 Rodaje de El chico y divorcio de Mildred Harris.

1925 Filma La quimera del oro, tras su boda con Lita Grey.
1928 Recibe un Oscar por su película El circo.

1940 Filma El gran dictador.

1943 Juicio por la paternidad de la hija de la actriz Joan Barry y boda con Oona O'Neill.

1950 Padece la persecución maccarthista y se instala en Suiza.
1952 Estrena Candilejas, su más apreciado filme de madurez.

1954 Recibe el Premio Internacional de la Paz.

1966 Filma su última película, La condesa de Hong Kong.

1972 Recibe un Oscar por la totalidad de su obra.

1975 Recibe el título de Sir.

1977 Muere en Corsier-sur-Vevey, Suiza.


FUENTE: Biografías y vidas
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Thomas Alva Edison - BIOGRAFÍA

Thomas Alva Edison, el menor de cuatro hermanos, nació el 11 de febrero de 1847, en Milan, una pequeña población de Ohio en la que se había establecido su padre, Samuel Edison, seis años antes. Su padre tuvo que abandonar precipitadamente Canadá a consecuencia de una rebelión contra los ingleses en la que tomó parte y que terminó en fracaso. Marginada por el ferrocarril, la actividad en Milan fue disminuyendo poco a poco, y la crisis afectó a la familia Edison, que tuvo que emigrar de nuevo a un lugar más próspero cuando su hijo Thomas ya había cumplido la edad de siete años.

El nuevo lugar de residencia fue Port Huron, en Michigan, donde el futuro inventor asistió por primera vez a la escuela. Fue ésa una experiencia muy breve: duró sólo tres meses, al cabo de los cuales fue expulsado de las aulas, alegando su maestro la falta absoluta de interés y una torpeza más que manifiesta, comportamientos éstos a los que no era ajena una sordera parcial que contrajo como secuela de un ataque de escarlatina. Su madre, Nancy Elliot, que había ejercido como maestra antes de casarse, asumió en lo sucesivo la educación del joven benjamín de la familia, tarea que desempeñó con no poco talento, ya que consiguió inspirar en él aquella curiosidad sin límites que sería la característica más destacable de su carrera a lo largo de toda su vida.



Cumplidos los diez años, el pequeño Thomas instaló su primer laboratorio en los sótanos de la casa de sus padres y aprendió él solo los rudimentos de la química y la electricidad. Pero a los doce años, Edison se percató además de que podía explotar no sólo su capacidad creadora, sino también su agudo sentido práctico. Así que, sin olvidar su pasión por los experimentos, consideró que estaba en su mano ganar dinero contante y sonante materializando alguna de sus buenas ocurrencias.

Su primera iniciativa fue vender periódicos y chucherías en el tren que hacía el trayecto de Port Huron a Detroit. Había estallado la Guerra de Secesión y los viajeros estaban ávidos de noticias. Edison convenció a los telegrafistas de la línea férrea para que expusieran en los tablones de anuncios de las estaciones breves titulares sobre el desarrollo de la contienda, sin olvidar añadir al pie que los detalles completos aparecían en los periódicos; esos periódicos los vendía el propio Edison en el tren y no hay que decir que se los quitaban de las manos.

Al mismo tiempo, compraba sin cesar revistas científicas, libros y aparatos, y llegó a convertir el vagón de equipajes del convoy en un nuevo laboratorio. Aprendió a telegrafiar y, tras conseguir a bajo precio y de segunda mano una prensa de imprimir, comenzó a publicar un periódico por su cuenta, el Weekly Herald. Una noche, mientras se encontraba trabajando en sus experimentos, un poco de fósforo derramado provocó un incendio en el vagón. El conductor del tren y el revisor consiguieron apagar el fuego y seguidamente arrojaron por las ventanas los útiles de imprimir, las botellas y los mil cacharros que abarrotaban el furgón. Todo el laboratorio y hasta el propio inventor fueron a parar a la vía. Así terminó el primer negocio de Thomas Alva Edison.

El joven Edison tenía sólo dieciséis años cuando decidió abandonar el hogar de sus padres. La población en que vivía le resultaba ya demasiado pequeña. No faltándole iniciativa, se lanzó a la búsqueda de nuevos horizontes. Por suerte, dominaba a la perfección el oficio de telegrafista, y la guerra civil había dejado muchas plazas vacantes, por lo que, fuese donde fuese, le sería fácil encontrar trabajo.

Durante los siguientes cinco años Edison llevó una vida errante, de pueblo en pueblo, con empleos ocasionales. Se alojaba en sórdidas pensiones e invertía todo cuanto ganaba en la adquisición de libros y de aparatos para experimentar, desatendiendo totalmente su aspecto personal. De Michigan a Ohio, de allí a Indianápolis, luego Cincinnati, y unos meses después Memphis, habiendo pasado antes por Tennessee.

Su siguiente trabajo fue en Boston, como telegrafista en el turno de noche. Llegó allí en 1868, y poco después de cumplir veintiún años pudo hacerse con la obra del científico británico Michael Faraday Experimental Researches in Electricity, cuya lectura le influyó muy positivamente. Hasta entonces, sólo había merecido la fama de tener cierto don mágico que le permitía arreglar fácilmente cualquier aparato averiado. Ahora, Faraday le proporcionaba el método para canalizar todo su genio inventivo. Se hizo más ordenado y disciplinado, y desde entonces adquirió la costumbre de llevar encima un cuaderno de notas, siempre a punto para apuntar cualquier idea o hecho que reclamara su atención.

Convencido de que su meta profesional era la invención, Edison abandonó el puesto de trabajo que ocupaba y decidió hacerse inventor autónomo, registrando su primera patente en 1868. Se trataba de un contador eléctrico de votos que ofreció al Congreso, pero los miembros de la cámara calificaron el aparato de superfluo. Jamás olvidó el inventor estadounidense esta lección: un invento, por encima de todo, debía ser necesario.



Sin un real en el bolsillo, Edison llegó a Nueva York en 1869. Un amigo le proporcionó alojamiento en los sótanos de la Gold Indicator Co., oficina que transmitía telegráficamente a sus abonados las cotizaciones de la bolsa neoyorquina. Al poco de su llegada, el aparato transmisor se averió, lo que provocó no poco revuelo, y él se ofreció voluntariamente a repararlo, lográndolo con asombrosa facilidad. En recompensa, se le confió el mantenimiento técnico de todos los servicios de la compañía.

Pero como no le interesaban los empleos sedentarios, aprovechó la primera ocasión que se le presentó para trabajar de nuevo por su cuenta. Muy pronto recibió un encargo de la Western Union, la más importante compañía telegráfica de entonces. Se le instaba a construir una impresora efectiva de la cotización de valores en bolsa. Su respuesta a este reto fue su primer gran invento: el Edison Universal Stock Printer. Le ofrecieron por el aparato 40.000 dólares, cantidad que le permitió por fin sentar la cabeza. Se casó en 1871 con Mary Stilwell, con la que tuvo dos hijos y una hija, e instaló un taller pequeño pero bien equipado en Newark, Nueva York, en el que continuó experimentando en el telégrafo en busca de nuevos perfeccionamientos y aplicaciones. Su mayor contribución en ese campo fue el sistema cuádruple, que permitía transmitir cuatro mensajes telegráficos simultáneamente por una misma línea, dos en un sentido y dos en otro.

El laboratorio de Menlo Park

Bien pronto se planteó Edison la construcción de un verdadero centro de investigación, una «fábrica de inventos», como él lo llamó, con laboratorio, biblioteca, talleres y viviendas para él y sus colaboradores, con el fin de realizar no importa qué investigaciones, mientras fuesen prácticas, ya fueran por encargo o por puro interés personal. Los recursos económicos no le faltaban y las proporciones de sus proyectos se lo exigían. Buscó un lugar tranquilo en las afueras de Nueva York hasta que encontró una granja deshabitada en el pueblecito de Menlo Park. Fue el lugar elegido para construir su nuevo cuartel general, el primer laboratorio de investigaciones del mundo, de donde habrían de salir inventos que cambiarían las costumbres de buena parte de los habitantes del planeta.

Se instaló allí en 1876 (tenía entonces veintiocho años), e inmediatamente se puso a trabajar. La búsqueda de un transmisor telefónico satisfactorio reclamó su atención. El inventado por Alexander G. Bell, aunque teóricamente bien concebido, generaba una corriente tan débil que no servía para aplicaciones generales. Sabía que las partículas de grafito, según se mantuvieran más o menos apretadas, influían sobre la resistencia eléctrica, y aplicó esta propiedad para crear un dispositivo que amplificaba considerablemente los sonidos más débiles: el micrófono de gránulos de carbón, que patentó en 1876.



Era habitual en Edison que un trabajo le llevase a otro, y el caso anterior no fue una excepción. Mientras trataba de perfeccionar el teléfono de Bell observó un hecho que se apresuró a describir en su cuaderno de notas: «Acabo de hacer una experiencia con un diafragma que tiene una punta embotada apoyada sobre un papel de parafina que se mueve rápidamente. Las vibraciones de la voz humana quedan impresas limpiamente, y no hay duda alguna que podré recoger y reproducir automáticamente cualquier sonido audible cuando me ponga a trabajar en ello». Liberado, pues, del teléfono, había llegado el momento de ocuparse del asunto. Un cilindro, un diafragma, una aguja y otros útiles menores le bastaron para construir en menos de un año el fonógrafo, el más original de sus inventos, un aparato que reunía bajo un mismo principio la grabación y la reproducción sonora.

El propio Edison quedó sorprendido por la sencillez de su invento, pero pronto se olvidó de él y pasó a ocuparse del problema del alumbrado eléctrico, cuya solución le pareció más interesante. «Yo proporcionaré luz tan barata -afirmó Edison en 1879- que no sólo los ricos podrán hacer arder sus bujías.» La respuesta se encontraba en la lámpara de incandescencia. Se sabía que ciertos materiales podían convertirse en incandescentes cuando en un globo privado de aire se les aplicaba corriente eléctrica. Sólo restaba encontrar el filamento más adecuado. Es decir, un conductor metálico que se pudiera calentar hasta la incandescencia sin fundirse, manteniéndose en este estado el mayor tiempo posible.

Antes que Edison, muchos otros investigadores trabajaron en esta dirección, pero cuando él se incorporó lo hizo sin regatear esfuerzo alguno. Trabajó con filamentos de las más distintas especies: platino, que desestimó por caro, carbón, hollín y otros materiales, e incluso envió a sus colaboradores al Japón, a América del Sur y a Sumatra para reunir distintas variedades de fibras vegetales antes de escoger el material que juzgó más conveniente. La primera de sus lámparas estuvo lista el 21 de octubre de 1879. Se trataba de una bombilla de filamento de bambú carbonizado, que superó las cuarenta horas de funcionamiento ininterrumpido. La noticia del hecho hizo caer en picado las acciones de las compañías de alumbrado de gas.



En años sucesivos, Edison se ocupó en mejorar su bombilla, y fue esta actividad la que le llevó hacia el único de sus descubrimientos que pertenece a una área estrictamente científica. Ocurrió en 1883, mientras trataba de averiguar por qué su lámpara de incandescencia se ennegrecía con el uso. En el transcurso de tales investigaciones, el prolífico inventor presenció la manifestación de un fenómeno curioso: la lámpara emitía un resplandor azulado cuando era sometida a ciertas condiciones de vacío y se le aplicaban determinados voltajes. Edison averiguó que tal emisión luminosa estaba provocada por la inexplicable presencia de una corriente eléctrica que se establecía entre las dos varillas que sostenían el filamento de la lámpara, y utilizó dicho fenómeno, que recibió su nombre, para concebir un contador eléctrico cuya patente registró en 1886.

De hecho, Edison pudo haber dado aquí el paso de la electrotecnia a la electrónica. No supo, sin embargo calibrar la importancia del descubrimiento Su método, más próximo al «ensayo y error» que a la deducción científica, se lo impidió. Hubo que esperar a que el ingeniero británico John A. Fleming, un tecnólogo de sólida formación científica, diera el paso en 1897 cuando logró, tras discretas modificaciones, transformar el contador eléctrico de Edison en la válvula de vacío, el primero de una larga serie de dispositivos eléctricos que dieron origen a una nueva era tecnológica.

Más de un millar de inventos

En 1886, dos años después de que falleciera su esposa, Edison se casó con Mina Miller, mujer de carácter fuerte, hija de un rico industrial de Akran, Ohio, cuya influencia sobre su excéntrico marido se hizo notar, ya que consiguió hacer de él una persona más sociable. El matrimonio tuvo tres hijos, uno de los cuales, Charles, se dedicó a la política, llegando a convertirse en gobernador del estado de Nueva Jersey.

Al año de casarse, Edison trasladó su laboratorio de Menlo Park, a la sazón pequeño, a West Orange, Nueva Jersey. Creó allí un gran centro tecnológico, el Edison Laboratory (hoy monumento nacional), en torno al cual levantó numerosos talleres, que daban trabajo a más de cinco mil personas.



La electricidad continuó absorbiendo la mayor parte de su tiempo, pues se ocupaba de todos los aspectos relativos a su producción y distribución. No con mucha suerte, sin embargo, ya que cometió un grave error al insistir en el sistema de corriente continua cuando existían razones de peso en favor de la corriente alterna. Edison se interesó también por muchos otros sectores industriales: la producción de cemento y de materias químicas, la separación electromagnética del hierro y la fabricación de baterías y acumuladores para automóviles fueron algunos de sus preferidos.

Su último gran invento fue el Kinetograph, cuya patente registró en 1891. Se trataba de una rudimentaria cámara de cine que incluía, sin embargo, un ingenioso mecanismo para asegurar el movimiento intermitente de la película. En 1894 Edison abrió el Kinetoscope Parlor en Broadway, Nueva York, donde un solo espectador se sentaba frente a una mirilla en una cabina de madera para ver la película, que se iluminaba desde atrás por una lámpara eléctrica. Aunque el Kinetoscope Parlor despertó inmediatamente la atención como atracción de feria, Edison no creyó nunca que fuese importante encontrar algún sistema de proyección para mayores auditorios, lo que le impidió dar el paso definitivo al cinematógrafo de los hermanos Lumière.





La actividad de este genial inventor se prolongó más allá de cumplidos los ochenta años, completando la lista de sus realizaciones tecnológicas hasta totalizar las 1.093 patentes que llegó a registrar en vida. La arteriosclerosis, sin embargo, fue minando la salud de este inquieto anciano, cuyo fallecimiento tuvo lugar el 18 de octubre de 1931, en West Orange, Nueva Jersey.


CRONOLOGÍA


1847 Nace en Milan, Ohio (EE UU).

1859 Empieza a trabajar como vendedor de periódicos en el ferrocarril.

1862-67 Trabaja en distintas ciudades como operador de telégrafos.

1868 Se instala en Boston. Registra su primera patente, un contador eléctrico de votos, que ofreció al Congreso pero fue rechazado.

1869 Se instala en Nueva York. Inventa para la Western Union la impresora Edison Universal Stock Printer

1876 Crea el primer laboratorio de investigaciones, en Menlo Park.

1877 Inventa el fonógrafo.

1879 Desarrolla la primera lámpara práctica de filamento incandescente.

1883 Descubre el efecto físico que lleva su nombre.

1885 Crea el Edison Laboratory, en West Orange, Nueva Jersey.

1894 Inventa el Kinotoscope Parlor, una rudimentaria máquina de cine.

1931 Muere en West Orange, Nueva Jersey (EE UU).


FUENTE: Biografías y vidas
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